La cámara recorre la localidad estadounidense de Lumberton, un pueblo encantador con vallas blancas, jardines de tulipanes y gentes afables. Jeffrey Beaumont (Kyle McLahlan) se dirige al hospital para visitar a su padre, que sufrió un ataque al corazón mientras regaba el césped. Al atravesar un campo, de vuelta a casa, se diete para lanzar unas piedras a unas botellas. No tarda en pararse en seco: a sus pies, oculta en parte por la hierba, se halla una oreja humana de aspecto lechoso y en estado de putrefacción, cubierta de hormigas. La oreja es un objeto totalmente ajeno a este idílico pueblo americano y se convierte en un elemento fascinante y cautivador. Lo que Jeffrey no se imagina es que será para él el billete de entrada en otro mundo. De momento, se limita a llevar la oreja a la policía.viernes, 16 de mayo de 2008
Seguro que entrando en el apartamento de esa mujer se aprende mucho. Me refiero a entrar a hurtadillas, esconderse y observar
La cámara recorre la localidad estadounidense de Lumberton, un pueblo encantador con vallas blancas, jardines de tulipanes y gentes afables. Jeffrey Beaumont (Kyle McLahlan) se dirige al hospital para visitar a su padre, que sufrió un ataque al corazón mientras regaba el césped. Al atravesar un campo, de vuelta a casa, se diete para lanzar unas piedras a unas botellas. No tarda en pararse en seco: a sus pies, oculta en parte por la hierba, se halla una oreja humana de aspecto lechoso y en estado de putrefacción, cubierta de hormigas. La oreja es un objeto totalmente ajeno a este idílico pueblo americano y se convierte en un elemento fascinante y cautivador. Lo que Jeffrey no se imagina es que será para él el billete de entrada en otro mundo. De momento, se limita a llevar la oreja a la policía.
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4 comentarios:
Una película perturbadora sin duda. Esa oreja misteriosa, el ruido de la cortadora de cesped,la mascarilla del soberbio Denis, la inquietante composición de Baladamenti y en definitiva, la importancia del sonido en las pelis de Lynch que entronca directamente con ese universo onírico tan personal.
Llegué a este blog desde el fotolog de mi amigo Óliver.
Un saludo.
Estoy contigo, sin duda, si hay algo fundamental en las pelis de Lynch es la música. Te inquieta y estremece hasta el final.
Un saludo
Juanan
Estoy contigo, sin duda, si hay algo fundamental en las pelis de Lynch es la música. Te inquieta y estremece hasta el final.
Un saludo
Juanan
Estoy contigo, sin duda, si hay algo fundamental en las pelis de Lynch es la música. Te inquieta y estremece hasta el final.
Un saludo
Juanan
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