La cámara recorre la localidad estadounidense de Lumberton, un pueblo encantador con vallas blancas, jardines de tulipanes y gentes afables. Jeffrey Beaumont (Kyle McLahlan) se dirige al hospital para visitar a su padre, que sufrió un ataque al corazón mientras regaba el césped. Al atravesar un campo, de vuelta a casa, se diete para lanzar unas piedras a unas botellas. No tarda en pararse en seco: a sus pies, oculta en parte por la hierba, se halla una oreja humana de aspecto lechoso y en estado de putrefacción, cubierta de hormigas. La oreja es un objeto totalmente ajeno a este idílico pueblo americano y se convierte en un elemento fascinante y cautivador. Lo que Jeffrey no se imagina es que será para él el billete de entrada en otro mundo. De momento, se limita a llevar la oreja a la policía.viernes, 16 de mayo de 2008
Seguro que entrando en el apartamento de esa mujer se aprende mucho. Me refiero a entrar a hurtadillas, esconderse y observar
La cámara recorre la localidad estadounidense de Lumberton, un pueblo encantador con vallas blancas, jardines de tulipanes y gentes afables. Jeffrey Beaumont (Kyle McLahlan) se dirige al hospital para visitar a su padre, que sufrió un ataque al corazón mientras regaba el césped. Al atravesar un campo, de vuelta a casa, se diete para lanzar unas piedras a unas botellas. No tarda en pararse en seco: a sus pies, oculta en parte por la hierba, se halla una oreja humana de aspecto lechoso y en estado de putrefacción, cubierta de hormigas. La oreja es un objeto totalmente ajeno a este idílico pueblo americano y se convierte en un elemento fascinante y cautivador. Lo que Jeffrey no se imagina es que será para él el billete de entrada en otro mundo. De momento, se limita a llevar la oreja a la policía.miércoles, 14 de mayo de 2008
Es mi mujer, padrino. ¡No puedo matarla!
El honor de los Prizzi, es una película sobre la mafia distinta de tosas las demás. Se abre al estilo del Padrino (1972), con una larga secuencia de una boda en la que se presentan al público los diversos “miembros de la familia”. Pero, mientras que el patriarca de Coppola, Don Corleone, y sus secuaces han conservado un sentido del honor, el estilo y la clase, y ( pese a sus actividades ilegales) una perversa calidez humana, los Prizzi dan la sensación de ser los primos sórdidos y avariciosos de los Corleone. lunes, 12 de mayo de 2008
¿Has tenido alguan vez sexo sin dolor?
¿Así empieza un thriller psicológico? ¿Una rubia masturbándose a cámara lenta en la ducha con música de violines? Ya en la primera toma de Dressed to Kill (Vestida para matar), Brian de Palma practica un juego ambiguo con el espectador que, por un momento, puede creer que se ha colado por error en un cine porno. Pero que las duchas son lugares peligrosos es algo que los amantes del cine saben desde Hichtcock, y Kate Millar (Angie Dickinson) verá como el Coco la arranca con rudeza de sus sueños. Aunque solo para despertar de inmediato en la siguiente pesadilla, es decir, en una vida determinada por el aburrimiento y la apatía conyugal. Esta situación llevará a Kate a encomendarse a su psiquiatra, el doctor Elliot (Michael Caine).
Finalmente, en el oscuro mundo de los impulsos reprimidos de Hitchcock, De palma introduce un erotismo, que en el caso de esta peli, consiguió levantar cierta indignación en el acto, pues el movimientos feministas vieron en Dressed to Hill, una obra maestra de la misoginia.
domingo, 11 de mayo de 2008
Dilo en voz alta, soy negro y estoy orgulloso
Muhammad Ali fue un rapero. Su discurso es poético, melódico, rico en imágenes y rimas. Insultaba a sus oponentes , los humillaba y predecía su derrota en el ring. Su carisma atraía al público, que salía inspirado. Eso bastaría a cualquier cantante de rap. El montaje llevó otro par de años. Su amigo y realizador Taylor Hackford grabó las entrevistas adicionales con Mayler, Plimton y el director de cine afroamericano Spike Lee, para completar el material de Gast. Unos veintidós años después de empezar el rodaje, When we were kings, fue proyectada por primera vez en el festival de cine de Sundance.
¿Existe un poder vengador en la naturaleza?
Hay películas que exigen una confianza plena y una voluntad de abandono por parte del público. No resultan fáciles para el espectador acostumbrado a los criterios de la típica producción de Hollywood, pero la recompensa es, en consecuencia, mucho mayor. La delgada línea roja es una de ellas. La perspectiva cambia constantemente y uno nunca tiene claro quiénes son en el fondo los personajes principales, si estrellas como Nick Nolte y Sean Penn o desconocidos, hasta ese momento, como Jim Caviezel o Ben Chaplin. El filme no se centra tanto en la lucha real como en las vivencias personales de los reclutas. Numerosas voces narrativas nos distraen de la acción con reflexiones filosóficas que apartan nuestra mente de la trama. El resultado es un rechazo patente a ajustarse a las normas convencionales del drama, pero lo que la peli pierde a nivel formal lo gana en libertad para plasmar distintos aspectos de la guerra. miércoles, 2 de abril de 2008
"Perdome, ¿Podría decirme quién de ellos es Bruce Wayne?"

Pero, con el tiempo, el prestigio de Batman ha aumentado de modo irrefutable. Mirando hacia atrás, el rasgo más asombroso del filme es la competencia del director Tim Burton para reflejar en esta superproducción de 35 millones de dólares sus intereses y obsesiones. Burton, logró introducir aquí no sólo el romanticismo lúgubre característico de sus filmes y una serie de artilugios pequeños y curiosos que se aprecian sobre todo en las armas especiales de Batman, sino también su humor macabro y su afición por el lado oscuro de la humanidad.
En realidad, Batman narra la historia de un duelo entre dos personajes casi esquizofrénicos. Por un lado, el protagonista, el superhéroe, cuya capa oscura, ojos brillantes y mandíbula firme le confieren un aurea casi mítica. Pero detrás del disfraz de batalla se oculta Bruce Wayne, un hombre neurótico prácticamente incapaz de arreglárselas solo en la vida. En su vida privada, el superhéroe queda reducido a dimensiones mortale. Duda de su heroísmo y ya hace mucho tiempo que ha abandonado la esperanza de conseguir que se haga justicia.
En su demostración de la artificialidad de la humanidad, el filme va más allá de de las apariciones del Joker: las escenas de acción se exageran de tal forma que es fácil imaginar los bocadillos con las onomatopeyas del cómic.
Por otra parte, hasta en los momentos en los que la adaptación del cómic se acerca a una visión futurista de la humanidad, el mundo de Batman no deja de ser claramente el nuestro, con un arte, un dinero y un crimen iguales. Los mismos policías corruptos y y políticos insulsos, y el vengador clásico. Burton recurre a la memoria colectiva y a los mitos comunes, y el resultado es una estampa triste y grotesca de un tiempo y un lugar confusos.
miércoles, 19 de marzo de 2008
“Para atraparlo, tiene que volver a ser él”
Fotografías color sepia, imágenes en la colonia de alguien. Un padre está montado con su hijo en un tiovivo. Suena un disparo. El padre resulta herido y el hijo muere. Seis años después, el policia de Los Angeles Sean Archer (John Travolta) aún no ha capturado a Castor Troy (Nicolas Cage), el asesino psicópata que mató a su hijo. Se le presenta otra oportunidad en un aeródromo privado. Castor y su hermano Pólux (Alessandro Nivolla) están apunto de despegar y Archer trata de detenerles.Se produce un tiroteo en el que Pollux es detenido y Castor, que resulta herido, entra en estado de coma. Pero Archer todavía no se ha librado del funesto legado de Troy. Su hermano lleva encima un disco que contiene información sobre un gran atentado con bomba en Los Ángeles. Para sacarle la información Archer con la ayuda de la última tecnología médica, adquiere el rostro, la estatura y la voz del reo Troy. Conoce de sobra la historia de este, sus hazañas y sus cómplices, ya que lleva años persiguiéndolo.
Para sacarle la información, Archer ingresa en la cárcel de alta seguridad en la que se encuentra Pollux. La misión es secreta, por lo que ni el jefe de Archer ni su mujer saben nada al respecto. Cuando quiera, siguiendo la misma técnica, puede recuperar su propio cuerpo. Pero, súbitamente, esta vía de escape se bloquea. Troy sale del coma y aparece en la cárcel, con el aspecto de Archer. Le han puesto el rostro del policía y ha disparado a los científicos y a las personas que presenciaron el “cambio”. El verdadero Archer logra escapar de la cárcel y tiene que arreglárselas como un forajido, mientras que Troy vive en su casa con su mujer y su hija.
Dos películas dieron un nuevo impulso al cine de acción de Hollywood en la década de los 90: Speed (1994) y Cara a cara. La primera es una muestra del movimiento puro, mientras que Cara a cara (pese a sus magníficas escenas de acción) tiene un trasfondo oscuro y elegíaco, y un argumento mucho más complejo
martes, 4 de marzo de 2008
"Pienso, siento,sufro"
Ser famoso y deseado. Estar dentro de otra persona, ver lo que ésta ve, sentir lo que siente. Ser una estrella, disfrutar de sus privilegios y de su éxito y, aun así, permanecer en el anonimato: el argumento perfecto de un cuento de hadas, una obra de teatro o una película. Despejen el escenario y arriba el telón, por que la obra se llama Cómo se John Malkovich.Gracias a su sentido de los negocios, el agujero en la pared que lleva hasta el cerebro de Malkovich se convierte en una fuente de ingresos y el pasaje secreto pasa a ser una atracción para todo el que quiera pagar dinero por ser un personaje famoso para variar, aunque sólo sea durante quince minutos.
viernes, 22 de febrero de 2008
“¿Y los motivos? No hay motivos, ¿quién necesita motivos si tiene heroína?”
Dos jóvenes corren por las calles con la policía en los talones. El protagonista se debate en voz en off acerca de las consecuencias de aceptar una vida “normal” y llega a la conclusión de que la heroína es una vía de escape a las convenciones y banalidades. Traninpotting, de David Boyle es una de las películas de mayor y más rápido movimiento de los noventa. Al ritmo de la canción de Iggy Pop Lust for life, el director presenta las vidas de un grupo de jóvenes. Mark Renton (Ewen Mcagregor), Sick Boy (Jonny Lee Millar), Spud (Ewen Bremmer) y Alison (Susan Vidler) y Dawn, el bebé que este tiene con uno de los tres, viven juntos en un asqueroso cuchitril de un barrio miserable de Edimburgo. Lo que más les une es su adicción a las drogas, y sus vidad giran únicamente en torno al modo más rápido de poder obtenerlas, a ser posible sin tener que trabajar por ello. De vez en cuando prácticamente todos intentan dejarlo y empezar una vida normal. Sus otras aficiones no divergen mucho de las de otros jóvenes: fútbol, bares y sexo. Sick Boy es un admirador de James Bond que habla todo el tiempo de Ursula Andrés, a la que considera mejor chica Bond. Robert Carlyle brilla en su papel de del típico temible psicópata y Mcgregor aparece en el que hasta ahora es sin duda su mejor papel.
jueves, 21 de febrero de 2008
"Los muertos solo saben una cosa, es mejor estar vivo"

En el inicio de la película bélica de Sanley Kubrick La chaqueta metálica, vemos los rostros de varios jóvenes a los que les están afeitando la cabeza. Estos jóvenes son reclutas del ejército y éste es el primer día que pasan en un campamento militar, donde se entrenan para servir (o sobrevivir) en Vietnam, su destino. El responsable del campamento es el sargento Hartman (R. Lee Ermey), quien, con un continuo torrente de insultos y crueles humillaciones, les destroza la personalidad, borra sus identidades y los transforma en máquinas bélicas sin voluntad propia.
Uno de los soldados el recluta Bufón (Matthew Modine), el narrador de la película. Hartman le asigna la tarea de de vigilar a un soldado gordinflón y poco espabilado, al que llaman Patoso ( Vincent D’Onofrio). Pero se hace evidente que el protegido de Bufón no tiene lo que ha que tener. Tras descubrir su único talento, su buena puntería, a Patoso se le va el gerol. En un enfrentamiento sangriento, mata al sargento de instrucción Hartman, antes de volarse la tapa de los sesos en el cuarto de baño.
Corte, Bufón ha acabado la instrucción y ha llegado a Vietnam. Ahora es sargento, corresponsal de un periódico militar y contribuye a mantener alta la moral de las tropas escribiendo crónicas muy manipuladas. Junto a un fotógrafo, acompaña a una unidad con experiencia al frente. En una batalla a vida o muerte en la ciudad en ruinas de Hue, Bufón tiene que admitir que no todos los “amarillos” guardan en su interior a un buen americano.
Dos enfrentamientos dos actos, dos pelis: La chaqueta metálica da la impresión de ser una película de episodios rodada por dos directores y con el mismo reparto. El realismo violento de las escenas de instrucción del comienzo contrastan con el ambiente casi artificial del frente; y mientras el caos mental reina tras el orden despiadado impuesto por la primera mitad, el caos de la guerra de Vietnam de la segunda parte revela el orden al que tanto soldados como civiles deben someterse.
Toro Salvaje

A principios de los años cuarenta, Jake
La adaptación cinematográfica de la autobiografía de Jake
Para De Niro, Toro Salvaje, significó el gran desafío de su carrera. En el papel de Jake
El mosnstruo que tenía Corazón
“La vida es una continua sorpresa. Señoras y señores, consideren el destino de la pobre madre de esta criatura, atacada en el cuarto mes de gestación por un elefante, un elefante salvaje. El resultado es fácil de ver damas y caballeros: ¡El TERRIBLE HOMBRE ELEFANTE!” En una feria de monstruosidades en Londres ante un público al que le cae la baba se presenta a un joven deforme (John Hurt). El cirujano Frederick Treves (Anthony Hopkins) lo encuentra allí lo examina, se lo lleva con él y, detrás de la fachada del ser receloso y angustiado, descubre a una persona sensible que sabe hablar y pensar, que ama la conversación y la literatura, y que con su mano izquierda intacta crea obras de arte de papel.
El hombre elefante se basa en una historia real, la de Joseph Carey Merrick, nacido en Leicester en 1862, que sufría neurofibramatosis múltiple, una enfermedad en la que la piel se ve afectada por excrecencias ( que asco!!). En 1884, Frederick Treves lo descubrió en la feria . En 1923, el médico publicó sus memorias que, junto con el libro The Elephant Man, sirvieron de pauta para la peli.
El director, David Lynch, muestra a este ser deforme con gran delicadeza. En los primeros 30 minutos del metraje no se ve la cara de Merrick, sólo las reacciones de la gente ante él. Cuando por fin se le ve, ya se le conoce como persona y nadie se espanta. Por supuesto el martirio del deforme no se acaba cuando Treves se lo lleva de la feria y lo interna en un hospital. Tiene que seguir dejándose observar por gente con la boca abierta: los científicos de la sociedad patológica, que lo consideran un objeto de investigación, los miembros de la elite londinense, que en un momento dado encuentran chic tomar té con él, y prostitutas y borrachos a los que deja entrar el vigilante nocturno del hospital para que puedan asombrarse viendo a Merrick.
Dejando a un lado las secuencias visionaririas del principio y del final asi como la pesadilla centra, la película está narrada de un modo naturalista y recrea el Londres de de la década de 1880 en imágenes de gran efecto. Mención especial al director de fotografía Freddie Francis y a los encargados de vestuario y decorados (todos candidatos a los oscars).
No lo piensen más queridos lectores, pasen y vean esta fantástica cinta del siempre ocurrente David Lynch.
viernes, 1 de febrero de 2008
El chico de la motocicleta

La ley de la calle es considerada por muchos como una peli maldita, para algunos una joya y para otros detestable. Pero nunca deja indiferente. Personalmente, me parece el mejor trabajo de Francis Ford Coppola.
Porque aquí, cuando aún no era conocido ni todavía se le había olvidado, Mickey Rourke hechiza como jamás volvió a hacerlo. Y la vida, para su personaje, es “un televisor en blanco y negro con el volumen bajito”. Y el único color son los peces en el acuario de la pajarería, luchando siempre contra su reflejo en las paredes de cristal de su acuario (así es el título original: Rumble fish, lucha de peces).
Por el aire legendario de un simple barrio cutre, encarnando el verso de Jim Morrison en la canción de los Doors: “las calles son campos inmortales”. Una desolada atmósfera en la que todos buscan el sentido de algo, al menos de alguna cosa, sin atreverse a buscárselo directamente a la vida. Ese baile de una chica yonky, dejando salir tímidamente una sensualidad rota… Ese vagar sin rumbo por las calles oscurecidas por sus propios pasos… Una interrogación prolongada a lo largo de toda la historia, que no espera respuesta aunque necesita seguir buscán
dola.Por un magistral Dennis Hooper, como siempre, dando vida a un personaje secundario intenso, frágil, entrañable, cobarde, abandonado, padre borracho peculiar que menciona a sus hijos los dioses griegos.
También aparecen unos desconocidos Nicolas Cage y Matt Dillon. El primero en un pequeño papel de traidor a ras del suelo, gris y deslucido. Lo hace genial. El segundo de protagonista, un adolescente de tristeza y confusión conmovedoras. Y el inefable Tom Waits, ese músico inclasificable, en un papelito de un par de minutos de camarero.
Por sus sombras tan, tan negras. Sus calles sin salida y su pegajosa condena de gigantesco acuario. Porque Coppola da una vuelta de tuerca y nos muestra qué rara y marciana es, en realidad, la vida cotidiana en las calles. Por su final en el mar. Por diálogos como este: “¿y viste el mar?”, “no sé, California me lo tapó”.